Una mesa de snooker tiene un tamaño de 365,8 por 182,9 centímetros, con una superficie de juego rectangular de 356,9 por 177,8. La superficie de juego está delimitada por bandas acolchadas. Desde el suelo hasta la parte superior de estas bandas hay 86,4 centímetros. La mesa dispone de seis troneras, una en cada esquina y una en el centro de cada una de las dos bandas largas. Una de las desventajas de usar una mesa de tamaño completo es que requiere de bastante espacio para acomodarla, por lo que reduce el número de espacios en los que se puede practicar el juego; la sala ha de tener, al menos, 6,7 por 4,9 metros. Mientras que las mesas de bola 8 son muy comunes en los pubs, las de snooker no suelen encontrarse más allá de clubes privados y en salones dedicados al juego. También se puede jugar a snooker en mesas más pequeñas;[63] entre los tamaños homologados, se cuentan las de 305 por 152, de 274 por 137, de 244 por 122 y de 183 por 91.
El tapete es verde y suele estar hecho de bayeta, con un paño que se estira a lo largo, desde el extremo en el que se encuentra la «D» hasta el que está más cerca del punto de la bola negra. El tejido afecta a la velocidad y la trayectoria de las bolas, dependiendo de la dirección del tiro y de si se aplica alguna clase de efecto a la bola blanca. Incluso si la bola blanca se tocase de la misma forma, el efecto del tejido sería diferente dependiendo de si va hacia la banda corta superior o hacia la inferior.
Un conjunto de bolas de snooker incluye veintidós: quince rojas, seis de color y la blanca. Las denominadas «de color» son una amarilla, una verde, una marrón, una azul, una rosa y una negra,[63] si bien la marrón y la azul no formaban parte del juego según las primeras reglas que tuvo. El diámetro de cada bola es de 52,5 milímetros. Al comienzo de cada mesa, las rojas se colocan todas juntas en un triángulo equilátero y las de color, sobre el punto que cada una tiene asignado. La blanca se deja en la «D», lista para el primer tiro, que se conoce en inglés como break-off shot. Cada jugador sostiene un taco, que no puede medir menos de 91,4 centímetros; la punta del taco solo puede entrar en contacto con la blanca, nunca con ninguna de las rojas o de las de color.
Hay varios accesorios que se emplean a la hora de jugar a snooker: la tiza se aplica sobre la punta del taco para ayudar a imprimirle efecto a la bola blanca; hay varios tipos de rest —incluidos el swan y el spider— un artefacto del que los jugadores se valen para llegar a bolas que no alcanzarían bien si tuviesen que reposar la mano en la mesa; extensiones para alargar el taco; un triángulo para colocar las rojas al comienzo de cada mesa, y un marcador, que suele estar fijado a una pared cercana a la mesa. El marcador tradicional, que ya apenas se usa, se parece a un ábaco y, además de las mesas que lleva cada jugador, anota los puntos de cada uno por unidades y veintenas. En ocasiones basta con unos abalorios que se van deslizando a lo largo de una cuerda según se van sumando puntos.